INTENSIDAD
DE LA LUZ
La
intensidad de la luz puede ser definida simplemente como la cantidad
de luz emitida desde una fuente. A medida que se incrementa la intensidad
de una luz, desde cero hasta valores muy elevados, comienzan a suceder
cosas interesantes a los objetos iluminados por dicha luz. Abajo hay
una serie de imágenes que muestran algunos de estos efectos.
Mi propósito era resaltar una esfera ubicada entre otros objetos
y para esto hice un anáisis de los efectos que cambiar la intensidad
de la luz en la escena tenía sobre toda la composición.

fig. 1.1 |

fig. 1.2 |

fig. 1.3 |

fig. 1.4 |

fig. 1.5 |

fig. 1.6 |

fig. 1.7 |

fig. 1.8 |
|
La fig. 1.1 está muy poco iluminada y apenas se puede percibir
el reflejo de la fuente de luz.
La fig.
1.2 aún podría beneficiarse de una fuente de luz más
potente. Ahora se percibe una esfera reflejando la fuente de luz.
La fig.
1.3 muestra la mayoría de los objetos en la escena, pero
no da una fuerte impresión. Las texturas comienzan a emerger.
La fig.
1.4 muestra casi todos los objetos en la escena. Nótese que
ya no se distingue el reflejo de la fuente de luz y que la textura en
un tercio de la esfera se ha perdido.
La fig.
1.5 saca a luz todos los objetos en la escena de una forma clara.
Los colores de la esfera están ahora sobresaturados por causa
de la mayor potencia de la luz (comparada con la de la fig. 1.3)
La fig.
1.6 muestra que los objetos que rodean a la esfera central comienzan
a presentar una sobresaturación de luz y sus colores comienzan
a saturarse.
La fig.
1.7 simplemente intensifica los efectos mencionados en la descripción
de la fig. 1.6.
La fig.
1.8 muestra unos colores salvajemente sobresaturados y objetos sobre
expuestos con una considerable proporción de texturas y detalle
perdido debido a la sobreexposición.
Si
continuamos analizando esta serie de imágenes, notaremos que
el contraste entre la esfera y los objetos que la rodean está
bastante bien balanceado en la fig. 1.5 debido a que los objetos circundantes
están agradablemente iluminados y el perfil de la esfera puede
ser fácilmente reconocido. SIn embargo en la fig. 1.8, notamos
que la esfera ya no presenta un papel central, obteniéndose una
composición más débil.
Dicho
esto, hay momentos en que una sobreexposición puede ser muy deseable.
Todo depende de cómo se desee presentar una imagen y, en caso
que una sobreexposición a la luz revele alguna de las características
más fuertes del sujeto, entonces habrá que perseguir esto
por todos los medios.
DIRECCIÓN
DE LA LUZ
Imaginemos
una escena donde existe luz de intensidad y color equivalente, incidiendo
sobre un rostro humano en todas direcciones por igual y sobre un fondo
negro. ¿Qué veríamos? Veríamos solamente
una silueta bidimensional del rostro recortada sobre el fondo. ¿Por
qué? Porque los rayos de igual color e intensidad 'pintarán'
todos los lados del rostro con el mismo color y la misma intensidad.
Si una sombra tendiera a formarse, sería instantaneamente borrada
por los rayos que inciden sobre esa región.
El
punto que intento demostrar es que la razón por la cual somos
capaces de reconocer la forma de un objeto, es que los rayos de luz
de distintas intensidades que golpean al objeto desde distintas
direcciones, 'pintan' al objeto con brillos y sombras.
La
dirección de la luz proveniente de una fuente puede mejorar la
forma del sujeto, así como la emotividad general de la escena.
También puede arruinar lo que se está intentando capturar
en la imagen. Para dar profundidad al objeto que está siendo
iluminado, se debe ubicar la fuente principal de luz, o luz principal,
a un cierto ángulo con respecto a la cámara para producir
brillos y sombras. Hacer esto creará o resaltará la ilusión
de profundidad en el objeto, debido al desvanecimiento gradual de brillo
a sombra sobre la superficie del mismo. Lo que se aprecia en el monitor
es en realidad una imagen bidimensional, y la ilusión de tridimensionalidad
es creada por los brillos y sombras en el objeto. Para ilustrar aún
más este punto, consideraremos las dos imágenes de abajo.

fig. 2.1 |

fig. 2.2 |
La
fig 2.1 muestra al objeto iluminado desde una única fuente de
luz ubicada a la izquierda de la cámara. Es posible apreciar
claramente los pliegues, las protuberancias y depresiones de la superficie.
También es posible ver claramente la base del objeto en contacto
con el piso y arrojando una sombra.
La
fig 2.2 representa al mismo objeto, pero la fuente de luz se encuentra
directamente tras la cámara. Los detalles frontales se han perdido
casi en su totalidad, debido a que las sombras arrojadas en 2.1 se han
desvanecido por la acción de la luz directa. Sin embargo, aún
es apreciable algún detalle sobre los bordes. También
luce...muy aburrida en mi opinión.
La
dirección de la luz también tiene un efecto sobre el ánimo
de la imagen. A continuación se presenta un ejemplo típico
de un rostro siendo iluminado desde abajo, lo que otorga un efecto muy
dramático. Consideraremos las dos imágenes de abajo. En
cada una se muestra luz proviniendo desde abajo del rostro del personaje,
pero desde distintas direcciones, lo que permite que se resalte en cada
caso su personalidad en forma distinta. La fig 3.1 revela directamente
la personalidad amenazante del personaje, mientras que la fig 3.2 la
revela, pero en una forma más sutil.

fig. 3.1 |

fig. 3.2 |
No estamos acostumbrados
a ver este tipo de iluminación. En exteriores, la luz proviene
desde el cielo sobre nosotros y en interiores la ubicamos tanto en el
cielo raso como en las paredes. La luz proveniente casi directamente
de abajo del rostro puede 'herir' los ojos del sujeto, pues normalmente
en tal situación, la fuente de luz es directamente visible por
los ojos del personaje. En la mayoría de los casos, intentamos
no mirar directamente a una fuente de luz. Ver un personaje que se siente
a gusto con una luz tan directa--y que revela las características
de su rostro de forma tan poco común--tiene un impacto dramático
sobre nuestra percepción de la personalidad del personaje. Si
se piensa en la luz que proviene de arriba como luz positiva, entonces
la luz proveniente de abajo puede ser considerada como la inversa de
esa luz positiva y reduce los rasgos positivos del personaje.
Sin embargo, no
todas las situaciones en que la luz proviene de abajo del rostro son
negativas. Mencionaré aquí un típico ejemplo de
una escena donde la luz proveniente de abajo (en forma de un cálido
halo rojizo) otorga una apariencia romántica.
Al iluminar rostros
o hasta personajes completos, hay que tener en mente qué rasgos
del personaje definen su personalidad. Si observamos al personaje de
las figuras 3.1 y 3.2, notaremos que su personalidad está definida
por su rostro alargado, su ceño y pómulos prominentes,
sus ojos mayormente pequeños, etc. Todos estos rasgos le dan
a su personalidad un toque negativo. Pero su nariz, por ejemplo, es
bastante común. Cada personaje presenta ciertos rasgos que, al
ser resaltados, tienen una influencia negativa o positiva sobre la personalidad
del mismo. Estos rasgos positivos o negativos pueden ser resaltados
con el tipo apropiado de iluminación. Si se observa al mismo
personaje en la fig. 2.1 y luego se lo compara con la personalidad que
está siendo definida en la fig 3.1, se notará que hay
una gran diferencia en la legibilidad de sus emociones. La fig 2.1 lo
hace lucir de alguna manera como un pensador (con cuerpo musculoso).
Casi ninguno de los rasgos negativos que acabo de mencionar de su rostro
(ceño y pómulos prominentes, etc.) está muy bien
recogido por la iluminación de la escena en la fig 2.2 y ni siquiera
en la fig 2.1. Resumiendo, se debe iluminar al personaje de manera de
revelar o destacar su personalidad.
Puede
haber situaciones en las que se desee ocultar los rasgos negativos de
un personaje para hacerlo parecer inocente. En tal caso, dirigir la
iluminación de tal forma que las sombras negativas de los rasgos
prominentes sean devanecidas, puede ayudar a lograr el propósito
deseado.
La
luz proviniente directamente desde arriba de la cabeza de una persona
fue con frecuencia utilizada por los pintores del Renacimiento para
representar divinidad y espiritualidad. Sin embargo, el efecto producido
por este tipo de luz es en gran medida dependiente del sujeto. Ver las
figuras 4.1 y 4.2. Si bien los aspectos negativos de su rostro han sido
apreciablemente mutados, no han desaparecido completamente.

fig. 4.1 |

fig. 4.2 |
Las figuras 4.3
y 4.4 otra vez muestran situaciones en las que la luz proviene de arriba,
pero que no presentan ningún efecto 'angelical'. La diferencia
entre las figuras 4.1 y 4.2, y 4.3 y 4.4 es que las últimas presentan
puntos de luz más localizados, concentrados y duros. Una luz
con esta dureza y localización (conjuntamente con sus sombras
duras) refuerza el lado negativo de este personaje.

fig. 4.3 |

fig. 4.4 |
COLOR
DE LA LUZ
Afirmé
anteriormente que la razón por la que somos capaces de reconocer
la forma de un objeto es que rayos de luz de distintas intensidades,
provenientes de distintas direcciones, impactan en él,
'pintándolo' con brillos y sombras. Para hacer más completa
esta afirmación, tendría que agregar aquí que nuestra
habilidad para reconocer la forma de un objeto depende de la habilidad
de los rayos de luz, de distintas intensidades y colores, de impactarlo desde distintas direcciones, 'pintandolo' con
brillos y sombras.
El
color de una luz directa depende de su fuente de irradiación.
La luz blanca está compuesta por todos los posibles colores existentes.
Un rayo de luz blanca cambiará de color si encuentra un obstáculo
que no sea ni blanco ni negro. Si impacta a un objeto blanco, el mismo
rayo es reflejado. Si el objeto es de color negro, el objeto absorbe
toda la luz, sin importar de qué color era originalmente y nada
es reflejado. De manera que básicamente al observar un objeto
totalmente negro, se ve de ese color porque no hay luz que ingrese al
ojo proveniente de esa dirección. Para probar este punto, intentemos
cerrar los ojos por un segundo (y por favor intenta no quedarte dormido).
Ahora...¿qué color vimos?
En la fig. 4.5 de
abajo, es posible ver un rayo blanco de luz directa, que es reflejado
por un piso azul. El piso absorbe todos los colores del rayo que lo
impacta, a excepción del azul que es reflejado. Nótese
que la luz es reflejada con un ángulo idéntico al ángulo
de impacto con relación al piso.

Fig.
4.5
Manteniendo idénticas
condiciones, cualquier objeto que esté en el camino de este rayo
reflejado de luz azul, será iluminado por luz azul solamente.
Aún más, la habilidad de un color de reflejar la luz depende
de su brillo y riqueza. Un rojo brillante, por ejemplo, rebotará
más luz que un azul oscuro.
Distintos colores
también transmiten relaciones espaciales y temporales distintas.
Bien. Permítanme explicar el significado de estas caprichosas
expresiones. Una relación espacial está basada en la distancia
(o espacio) entre dos o más objetos. Una relación temporal
está basada en el tiempo. (¿Alguna vez escucharon la frase
"desplazamiento temporal" en Star Trek?)
El
color Azul es frecuentemente utilizado para representar profundidad.
Basta una mirada a cualquier película de cine/TV para notar que
todas las tomas nocturnas están ligeramente teñidas de
azul. Un objeto iluminado con tonos oscuros (menos saturados) de azul,
generalmente tiene tendencia a permanecer en el fondo.
Generalmente
hablando, los colores saturados representan una proximidad cercana,
mientras que los no saturados representan distancia. Un buen ejemplo
para citar aquí son las mañanas brumosas. A medida que
los objetos se alejan, tienden a perder la saturación de su color.
Resumiendo, los colores brillantes y saturados tienden a permanecer
en frente, mientras los menos saturados encuentran su lugar en el fondo.
Demos
una mirada a las siguientes tres figuras (5.1-5.3) de Gramps (modelado
y texturizado por David
Maas). Todas estas imágenes fueron teñidas con distintos
colores en Photoshop y cada una representa un momento distinto del día.
Aunque las sombras efectivamente no cambien de posición entre
cada imagen, aún así cada una representa un momento distinto
del día
Las mañanas
normalmente presentan un tinte azulado. Alrededor del mediodía,
se obtiene una luz más o menos balanceada. Hay, en alguna medida,
algo de luz azul presente (reflejada desde el cielo), pero su efecto
no es muy pronunciado. La luz del atardecer está típicamente
caracterizada por los tonos cálidos y anaranjados.
Observemos atentamente
el siguiente conjunto de tres imágenes. Las sombras cambian su
posición en las primeras dos. La fig. 5.4 representa otra vez
un mediodía veraniego y la 5.5 representa el atardecer. La fig
5.6 muestra una escena iluminada por una Luna elevada en el cielo. El
tinte azul está presente para dar la ilusión de noche.

fig. 5.4
|
fig. 5.5 |

fig. 5.6